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Friday, August 05, 2005

El desastre del Bosque de Teutoburg. PARTE III: Vienen los germanos

VIENEN LOS GERMANOS



Después de la derrota romana en el Bosque de Teutoburg, las tribus lideradas por Arminius decidieron barrer todo vestigio del imperio en lo que ellos consideraban su territorio, y porque no ? invadir la Galia, Italia y quizás la misma Roma.

Sin embargo el legado Lucio Nonius Asprenas comandante de las legiones XIV y XVI, había recibido las alarmantes noticias: hordas de germanos avanzaban aplastando a todas la guarniciones imperiales en la Germania .

Rápidamente Asprenas, que era un jefe enérgico y decidido, se dio cuenta que no podía atacar al enemigo sólo con las dos legiones que tenía, sin embargo si podía moverse para bloquear cualquier intento de invasión al interior de la Galia, por lo que se dirigió hacia el Rhin y envío un urgente requerimiento de refuerzos al emperador.

Entre tanto en Roma, Augusto estaba destrozado. Mucho se ha comentado acerca de su reacción al recibir la noticia de la irremediable perdida de sus soldados. Se cuenta que se golpeaba la cabeza contra puertas y paredes mientras gemía “Quinctili Vari legiones Rede” ( Quintilius Varus devuelveme mis legiones).

Otras versiones cuentan que en el aniversario de esa tragedia, se cortaba barbas y cabello como símbolo de luto, y que este episodio ensombreció su vejez y lo convirtió en un ser amargado, ya que a la sazón contaba con más de 70 años.

Sea como fuere el emperador reclutó nuevas legiones, las puso al mando de Tiberius (quién luego sería emperador ) y de un joven y competente comandante llamado Germanicus.

Estas tropas reunidas velozmente a la buena o a la mala entre esclavos, gladiadores, veteranos y legionarios regulares (debido a la escases de soldados después de la sangrienta rebelión en Pannonia ), fueron enviadas a conjurar cualquier intento bárbaro contra el imperio.

EL FUERTE ALISUM



Mientras tanto los victoriosos germanos avanzaban arrollando todo a su paso. Sin embargo su briosa embestida termino estrellándose contra el fuerte Alisum.

Sucede que la guarnición de esta fortificación dirigida por Lucio Cedicio estaba compuesta por soldados profesionales, muchos de los cuales eran cohortes pertenecientes probablemente a las legiones aniquiladas en Teutoburg que quedaron como remanentes.

Los hombres de Arminius tenían además poco experiencia en el asedio de fortificaciones, por lo que se vieron frenados, sobre todo por la lluvia de saetas y proyectiles que caían desde lo alto de las murallas de forma precisa y acertada, de manera que el asedio se prolongó mucho más allá de lo esperado.

Sin embargo esta situación no podía durar indefinidamente. Los abastecimientos en proyectiles y alimentos se agotaban. Los asaltos germanos eran brutales e incesantes, y aunque una y otra vez eran rechazados y muchos de los atacantes terminaban tendidos en el campo, era obvio que de no recibir auxilio, Alisum caería y sus defensores terminarían acuchillados con todos los civiles que allí se encontraban.

Finalmente resueltos a escapar, los romanos idearon un ardid. Se les ocurrió enviar cuando les fue posible salir, una parte de la guarnición por delante, para fingir la llegada de refuerzos, mientras que el grueso de la tropa con los civiles esperaban.

Sucedió entonces que un violento chubasco seguido de truenos y relámpagos se desató sobre el campo de batalla. Los romanos en silencio se desplazaron fuera de su fuerte pudiendo avanzar cerca a las filas germanas, hasta que estos se dieron cuenta y se desató la refriega.

No obstante los germanos, cuyo empeñó se había concentrado en la toma de la fortificación, se distrajeron en el saqueo de la ciudad y en el incendio de esta, dándole un respiro inestimable a los evacuados.

Cientos de metros atrás entre el miedo y la prisa los romanos podían observar el incendio de Alisum, y sin osar detenerse avanzaron varios kilómetros antes que los bárbaros se decidieran por fin a la persecución.

Pero esta vez los romanos consiguieron rechazar los asaltos de la caballería y retirarse en orden, no sin dejar algunos muertos y heridos.A lo lejos las trompetas y estandartes de los legionarios que fingían los esperados refuerzos llegaron a tiempo. Los germanos, que a pesar de sus victorias no habían olvidado la fuerza de la legión romana, decidieron retirarse.

Poco tiempo después la angustiada y agotada, pero sobreviviente guarnición de Alisum, se pudo reunir con las cohortes enviadas por Asprenas que marchaban en su auxilio.Germanicus y Tiberius a la cabeza de las legiones recien reclutadas se reunieron luego con Asprenas. Su imponente presencia basto para disuadir a la fuerza de Arminius de atacar al imperium

A pesar del retroceso de la frontera hasta el Rhin, de la dolorosa perdida de la expedición de Publius Quinctilius Varus y sus mas de 20 mil componentes, y de la humillante captura de las águilas imperiales, los romanos pudieron estabilizar la situación gracias al tiempo ganado por Lucio Cedicio y sus heroicos defensores del fuerte Alisum
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