Página dirigida a los aficionados de la historia bélica del Perú, Latinoamerica y el mundo. A aquellos amigos o rivales, que con su valor honraron el nombre de su patria, a la memoria de los que cayeron en la defensa de causas justas, a aquellos que admiramos
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Saturday, March 19, 2005

El gran hambre de Leningrado


Sometidos a un frio glacial, al bombardeo constante de la artillería y la Luftwaffe germánica, sin alimentos y con mínimas posibilidades de recibir suministros del exterior, los habitantes de una de las más importantes ciudades rusas decidieron grabar para la eternidad uno de los ejemplos más trágicos de sacrificio y heroismo de su nación : El sitio de Leningrado.
LA WERHMACHT AVANZA
El 22 de junio de 1941 la invasión largamente meditada de la Unión Soviética se puso en marcha al ritmo avasallante de la Blitzkrieg, es decir el ataque de la Luftwaffe a los medios y vías de comunicación, almacenes de municiones y combustibles, columnas de tropas y a la población civil, utilizando entre otras novedades el enloquecedor bramido de los Stukas y silbatos colocados en la bombas.
Simultáneamente venía el bombardeo de la artillería Krupp y después los Panzer que aplastaban todo lo que los cañones y la aviación habían dejado en pie y hacían veloces y profundas penetraciones por el territorio enemigo concentrándose a través de estrechos puntos de ruptura . Sólo al final llegaba la disciplinada pero criminal Werhmatch y los siniestros carniceros de las SS para fusilar, torturar, exterminar, o combatir según sea el caso.
Esta táctica hábilmente aplicada desconcertó a los rusos que cayeron por centenares de miles en bolsones aislados del resto del país, donde eran rápidamente rodeados, derrotados o capturados.
Un amargo y sangriento crepúsculo se había abatido sobre el pueblo ruso, que a pesar de las demoledoras derrotas sufridas decidió luchar hasta el fin.
BORRARLOS DE LA FAZ DE LA TIERRA
El ejército alemán se dividió en tres armeegruppe para invadir Rusia, el del mariscal Von Bock avanzaba hacía Moscú. Al sur el grupo de ejércitos de Von Rundstedt se dirigía hacía el Dnieper y Kiev y al norte, el general Richter Von Leeb , con sus 6 Panzer Divisionen, 21 divisiones de infantería progresaba imparable hacía Leningrado.

Sin embargo la cada vez mas dura resistencia de las tropas rusas que luchaban por frenar a Von Leeb inspiró a Hitler una impresionante idea : “He resuelto –declaraba el líder nazi en su norma del 29 de setiembre de 1941 – borrar a Leningrado de la faz de la tierra. Cuando Rusia sea arrasada la existencia de esta ciudad no tendrá ya interés. Mi intención es hacerla arrasar por la artillería y por un bombardeo aéreo ininterrumpido. No nos corresponde a nosotros , ni nos corresponderá el problema de la supervivencia de su población, es decir de su abastecimiento. En este combate, en el que nuestra resistencia esta en juego, es contrario a nuestros intereses salvar a la población de esta ciudad, ni siquiera a una parte de esta. Por lo tanto aunque nos sea ofrecida la capitulación de Leningrado ( y de Moscú ) debe ser rechazada”.
De esta manera Hitler, pequeño aficionado de historia, buscaba igualarse a los antiguos tiranos romanos o bárbaros que rendían ciudades por hambre. Pero un detalle haría fracasar este plan, la ciudad de Leningrado no solo no le ofrecería la rendición, sino que le devolvería golpe por golpe hasta su liberación final. El 8 de setiembre de 1941 las tropas alemanas y sus aliados finlandeses completaron el cerco de la ciudad.
El GRAN HAMBRE DE LENIGRADO
"Cuando comenzaron los bombardeos, tuvimos alarmas cada 15 o 20 minutos, y era muy duro ir a los refugios porque estaba embarazada y no podía correr. Pensábamos que los ataques iban a terminar porque los periódicos decían que terminaríamos con Hitler en 2 meses. Pero pronto oímos en la radio que los alemanes se acercaban a Leningrado. La gente huyó desde las ciudades pequeñas y Leningrado terminó sobrepoblado y una gran cantidad de gente fue evacuada hacía Siberia y otros lugares. Después los alemanes rodearon la ciudad y ya no hubo caminos de salida en ninguna dirección. Durante todo setiembre Leningrado fue bombardeado. Vivíamos en un sótano con otras noventa personas. Teníamos mucho, mucho frío, sin luz ni agua ni calefacción. El frio era tan duro que no puedes imaginártelo. Mi esposo se puso muy pálido por el hambre , casi azul, ya no podía ni moverse. Una vez una mujer me dijo: “Tu hijo morirá, dale toda la comida a tu esposo y sálvalo. Si él sobrevive podrán tener otro bebe”. Entonces le dí la leche, pero el bebe comenzó a llorar y resolví volver a darle la comida que le pertenecía. De las cartillas de racionamiento nos daban 125 gramos de pan y una onza de carne al mes. Además una cucharada de cereal y aceite. ¿Quién podía vivir con eso ? La gente terminaba muy débil, algunas veces caían y no podían pararse. Yo también me ponía cada vez más débil, estaba muriendo.

Hacia finales de enero, la gente empezó a decir que había un camino para salir de Leningrado. Se podía cruzar el congelado lago Ladoga, y era el único camino que teníamos para atravesar el cerco enemigo que rodeaba la ciudad. Trajeron un tren con un buen vagón de pasajeros que ¡!hasta estaba tibio!!. Los que me veían decían “ Tienes un bebe, como la salvaste? .Cuando llegamos al lago tuvimos que esperar hasta media noche para cruzar porque los alemanes estaban observando y podían cañonearnos. También muchos camiones repletos de gente caían en los huecos que habían en el hielo porque los alemanes bombardeaban el lago. Esperamos todo el día en la orilla. No sé como sobrevivimos, pero cuando llego la noche comenzamos a cruzar y estuvimos a salvo. Mi esposo y el bebe estaban con el conductor porque mi marido estaba muy enfermo y de un color azul. Cuando llegamos al otro lado del lago nos dieron comida caliente y tajadas de pan. Luego nos pusieron dentro de vagones de tren de los que se usan para el ganado. Cuando entré al vagón comprendí que mi bebe había muerto. Bien; mi pequeño había muerto el cuarto día. La gente golpeaba las puertas preguntando si había muertos en ese vagón. Arrope a mi bebe y se los dí , pero ellos me dijerón : “Madrecita, quédate con la manta, solo cuerpos desnudos”. Yo hice lo que me dijeron, bese a mi bebe y lo puse en la pila de los cuerpos muertos. Mi esposo me dijo : “Zina envíame al hospital, estoy muriendo”. Entonces vino gente y se lo llevó al hospital. Yo estaba muy débil y cansada y decidí que iría hasta nuestro destino, que era una pequeña ciudad llamada Pyatigorsk, y luego regresaría cuando estuviera mejor para recogerlo. Pero no lo hice. Él murió en el hospital. La gente dice que hasta las cosas más terribles se olvidan con el tiempo. Pero esto no lo podré olvidar. Nunca".
(Zina Generalova, mujer refugiada del sitio de Leningrado).
El sitio se consolidó desde el norte de Leningrado con la participación del ejército finlandés bajo el mando del mariscal Mannerheim. Mas hacia el Ártico lo apoyaban los alemanes pertenecientes al AOK Norwegen del general Falkenhorst y las tropas del Gebirgskorps de Dielt que embistieron mayormente hacía Murmansk y Carelia. Por el sur, completaban el cerco el “Grupo de Ejércitos Norte” a cargo del feldmariscal Von Leeb.
De esta manera Leningrado quedó completamente sitiado por tierra a partir del 8 de setiembre de 1941, abierto sólo hacia el mar por el Golfo de Finlandia por el oeste, y por el este, hacía Rusia, únicamente a través del lago Ladoga ya al alcance de la feroz e incesante artillería alemana. En la ciudad quedaron alrededor de 3 millones de ciudadanos, incluyendo 400 mil niños y unos 200 mil defensores resueltos a defender su ciudad a cualquier precio.
Sin embargo las consecuencias del sitio comenzaron a dejarse sentir rápidamente. Si bien a partir del 18 de julio de 1941 fueron introducidas tarjetas de racionamiento, todavía los ciudadanos recibían 800 grs de pan diario. Sin embargo desde septiembre se produjo la primera reducción de las raciones, los obreros comenzaron a recibir 600 grs de pan diarios, los empleados, 400 gr, y los niños y ancianos , 300 grs. La situación empeoraría el 20 de noviembre de 1941, desde entonces la ración diaria se redujo hasta 125 grms, tocando a los obreros 250 gr.
Las raciones eran tan patéticas que los leningradenses se vieron obligados a despegar los empapelados decorativos de las casas para rasparlos y comer el pegamento elaborado a partir de un compuesto de harina.
También acabaron con los animales domésticos y con correas y otros artículos de cuero.
La muerte convivía con los habitantes, y muchos incapaces ya de soportar el peso de sus propios cuerpos se desplomaban en las calles, de una forma tan recurrente, que hasta los niños se acostumbraron a los cadáveres y al penoso sufrimiento de los agonizantes. El bloqueo también afecto las reservas de combustibles, de manera que se paralizaron el transporte público y los sistemas de calefacción. Como si todas las plagas se hubieran desatado contra Leningrado, el invierno de 1941-1942 fue durísimo, y capaz de congelar el lago Ladoga con una capa de hasta dos metros de profundidad de sólido hielo, sin contar los gélidos blizzars o “ráfagas de viento helado que lo traspasan todo” y las enceguecedoras tormentas de nieve. También se arruinó el abastecimiento de agua, lo que obligaba a los cercados a traerla desde el rio Neva. Uno podía morir congelado en el camino, perderse en las tormentas, o caer herido o despedazado por los cañoneos masivos alemanes.

Para añadir las tribulaciones, los alemanes decidieron exterminar la ciudad con fuego. Desechando las granadas de fragmentación convencionales, la artillería nazi y la Luftwaffe sometieron a los sitiados a una verdadera lluvia de proyectiles incendiarios. Sólo entre el seis y el ocho de setiembre la fuerza aérea germana bramó sobre Leningrado en oleadas sucesivas de Junkers, lanzando miles de bombas y convirtiéndola en un brutal infierno ardiente.
El incendio, que carbonizó sectores enteros de la urbe, concluyó por arrasar los almacenes de Badayev, acabando con toneladas de harina, grasas y con los 4 acres de los depósitos de alimentos de la ciudad. Los ciudadanos veían grandes llamaradas tiñendo el cielo y percibían como el aroma dulzón proveniente de la combustión de la totalidad de las reservas de azúcar, se mezclaba en el ambiente con las explosiones, los gritos aterrorizados, el penetrante aullido de las sirenas de alarma y también, por supuesto, la furiosa respuesta de la artillería antiaérea soviética. Bajo las ruinas y encima de ellas, Leningrado mascaba su odio y se negaba a rendirse.
NO PASARAN

Poco tiempo después del inicio del sitio llegó a la ciudad el mariscal Georgi Zhukov, a quién se confió la organización de la defensa de la ciudad. Zhukov era un militar extremadamente astuto, hábil e inteligente, que no temía dar ordenes y que diseño un plan durísimo para obligar el máximo uso de todos los recursos y manos en la lucha. Incluso se admitía el trabajo hasta los límites de la resistencia física de adolescentes bastante jóvenes y mujeres. Muchos obreros se desplomaban exhaustos. Pero quién no trabajaba no comía, y poco a poco las fabricas de Leningrado alcanzaron impresionantes cifras de producción en tanques, cañones autopropulsados, minas, proyectiles y fusiles automáticos.
Otra de las prioridades era abrir una ruta que permitiera un abastecimiento mínimo e iniciar la evacuación de todas las “bocas inútiles” de la ciudad, ósea niños, ancianos, débiles o enfermos, la burocracia sin ocupación etc.
Así, atravesando las congeladas aguas del Ladoga, los sitiados consiguieron evacuar más de un millón de personas y abrir la llamada “ Ruta de la Vida”, por la cual se abastecía la ciudad aún bajo el salvaje fuego de la artillería germana empeñada en destrozar los vehículos que transitaban por la vía. También la Luftwaffe participaba en estos ataques pero a pesar de todo, los rusos consiguieron aliviar la presión. A partir del 25 de diciembre de 1941 se regresó a la ración de 300 gramos de pan. Demasiado tarde sin embargo para salvar unas 200 mil personas que ya habían fallecido para febrero de 1942.


EL CAMINO DE LA VICTORIA


El asedio fue entonces una combinación de hambre, bombardeos sorpresivos y frío extremo ( hasta 40 grados bajo cero ) . Sólo por citar un ejemplo, se calcula que para fines de noviembre de 1941 la ciudad fue sometida a un aproximado de 272 bombardeos de artillería, que totalizarían según cálculos, unas 430 horas de cañoneo continuo. Los habitantes fueron sacudidos por no menos de treinta mil proyectiles sólo en ese lapso de tiempo. La combinación de estos azotes trajo también la tuberculosis, la distrofia alimenticia y la hipertensión entre los sitiados.
Con todo, los leningradenses incentivaron su espíritu combativo asistiendo a numerosas obras culturales entre las que destacó la puesta en escena de la VII “Leningradense” en agosto de 1942, sinfonía escrita por Dimitri Shoskatovich , y que se convertiría en símbolo de la derrota de las fuerzas alemanas en Rusia.
A partir de fines de diciembre de 1942 y principios de 1943 el estado anímico de la ciudad mejoró sensiblemente después de recibida la noticia de la contundente victoria de Stalingrado y la destrucción y rendición del VI ejército alemán.
Hábilmente los rusos tendieron para el verano de 1942 una tubería por debajo del nivel del agua del Ladoga y también líneas de electricidad, con lo que poco a poco Leningrado comenzó a ganar su batalla. Mientras los hombres se batían duramente en el frente frenando el avance nazi, las mujeres y viejos seguían trabajando y muriendo en su puesto.
En enero de 1943 los frentes de Voljov y Leningrado lanzaron la llamada “Operación Chispa”, que consiguió romper el bloqueo rechazando a las tropas nazis que operaban al sur del Ladoga, abriendo además una vía terrestre que aumentó significativamente la llegada de abastecimientos.
Sin embargo sólo después de casi tres años de atroz asedio y de las victorias en las batallas de Moscú, Stalingrado y sobre todo Kursk, el ejército rojo reunió por fin las condiciones para liberar definitivamente la ciudad heroica.
A partir del 14 de enero de 1944 los leningradenses reunidos en plazas y esquinas, escucharon a lo lejos, el tronar de los cañones de la arrasadora artillería soviética. Miles de tanques, aviones y tropas soviéticas se lanzaron a una briosa ofensiva que rápidamente arrolló a la Werhmatch en todos los pueblos que rodeaban la ciudad. En un instante toda la estructura del anillo de los sitiadores se hizo pedazos, e incluso se rechazó a las tropas finlandesas que amenazaban la ciudad desde el norte.
Al precio de mas de 600,000 muertos ( algunas fuentes elevan la cifra hasta el millón ) y de 900 días de lucha, Leningrado ganó su libertad definitiva el 27 de enero de 1944.

9 Comments:

Blogger Felix said...

Hola, muy buen articulo, lo encontre buscando fotos para un articulo de mi blog sobre las gentes de mi tierra, asturias(españa) muertos en el stio de Leningrado, estais invitados a pasar y comentar.

Bueno, un saludo desde el otro lado del charco, un blog muy interesante

5:16 AM  
Anonymous Anonymous said...

felicitaciones por su página. Está muy bien construída y su aporte es de alta calidad.
Un saludo fraternal desde Chile.

4:27 PM  
Blogger JaviSS88 said...

Muy buen articulo, felicitacines que gusto como peruano que exista un blog tan bien estructurado, con una opinión neutral sobre hechos históricos, a la vez rendir homenaje a todos aquellos que dieron el máximo sacrificio en defensa de su patria o de sus ideales.
Espero estar pronto en contacto

7:42 AM  
Anonymous Anonymous said...

MUY BUEN ARTICULO, LOS NAZIS SON SOLO BASURA. TAMBIEN EN ESTA BATALLA PARTICIPO LA DIVICION AZUL QUE ERAN VOLUNTARIOS ESPAÑOLES, QUE SE CREEN GRANDES HEROES POR MATAR DE HAMBRE MUJERES Y NIÑOS Y BUENO ESTUPIDOS HAY EN TODOS LADOS. ESPERON QUE LOS QUE SE CREEN NAZIS RECAPACITEN UN POCO Y PIENSEN EN LO QUE DICEN Y HACEN.

11:18 AM  
Anonymous Anonymous said...

Hola, compre una revista y lei un articulo sobre el sitio de Leningrado y como se me hizo extraordinariamente sorprendete decidi buscar mas informacion y encontre este blog, en el cual veo mucha mas informacion, lo que puedo aportar a tu blog es que en la revista que compre nos dice que la poblacion desesperada por el hambre incurrio en actos de canibalismo, e incluso dice que en las calles podias encontrar cadaveres con partes de sus cuerpos cercenados y asi mismo 1400 personas fueron arrestados por consumir carne humana y 300 fusilados por homicidio para satisfacer su hambre.

Saludos desde Toluca Mexico.!!!

3:53 PM  
Blogger Elena said...

leí un libro sobre el sitio de leningrado que está muy bien documentado.Resulta, además,ameno porque también te cuentan una historia inventada por la autora y sobre esa historia se va construyendo lo que pasó con leningrado en el invierno de 1941/1942. El libro se llama "El jinete de bronce" de Paulina Simmons. Cuenta que la gente también comía caballos, aludiendo a lo dicho por Anonymous.

2:45 PM  
Anonymous L´eberKusen said...

Hola, que excelente artículo!!...creo es el mas completo q he leído en la red.

salu2 desde el Distrito Federal, México.

3:05 PM  
Anonymous Anonymous said...

excelente artículo, ¿me permitirían copiar el testimonio de Zina Generalova?

6:07 AM  
Anonymous Anonymous said...

Que buen articulo, ojala estos hechos sirvan de experiencia para que estos actos de guerra y de violencia no se vuelvan a presentar.

4:17 PM  

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